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10/7/10

Fragmento de Nag Hammadi - Himno a Isis~

Este texto que quería compartir con ustedes forma parte de un papiro encontrado en la quizás no tan famosa "biblioteca gnóstica" de Nag Hammadi, y ha sido titulado muchas veces "Himno a Isis". Si bien hay algunas referencias interesantes que apoyarían este titulo, en mi opinión creo que se refiere a la divinidad femenina, sin atributos y sin nombres.
Esta que comparto es una traducción hecha por el autor de
este blog, y el texto original en inglés lo pueden consultar aqui. Cuando tenga algo más de tiempo voy a revisar esa traducción a ver si puedo aportar algo al respecto. Para una opinión breve sobre este fragmento, puede clickear aqui.
Resalté algunos pasajes que me resultaron particularmente evocadores :) Más allá de lo extenso, les pido que se tomen unos minutos para leerlo, porque en verdad vale la pena.


Yo fui enviada desde el poder
y he venido a aquellos que reflexionan sobre mí,
y he sido hallada entre aquellos que me buscan.
Consideradme, aquellos que reflexionais sobre mí,
y vosotros que oís, oidme.
Aquellos que me aguardaís, llevadme a vostros.
Y no me perdáis de vista.
Y no hagáis que vuestra voz me odie, ni vuestro oido.
No me ignoréis en ningún lugar ni en ningún momento.
¡Estad en guardia!
No me ignoréis.

Porque yo soy la primera y la última.
Yo soy la honrada y la despreciada.
Yo soy la prostituta y la santa.
Yo soy la esposa y la virgen.
Yo soy la madre y la hija.
Yo soy los miembros de mi madre.
Yo soy la estéril
y muchos son mis hijos.
Yo soy aquella cuya boda es grande,
y no he tomado esposo.
Yo soy la partera y aquella que no da a luz.
Yo soy el consuelo de los dolores de parto.

Yo soy la novia y el novio,
y fue mi esposo quien me concibió.
Yo soy la madre de mi padre
y la hermana de mi esposo
y él es mi criatura.
Yo soy la esclava del que me preparó.
Yo soy la que gobierna a mi criatura,
pero él es quien me concibió antes del tiempo del nacimiento.
Y él es mi criatura a su debido tiempo,
y de él viene mi poder.
Yo soy el brazo de su poder en su juventud,
y él es el báculo de mi vejez.
Y me ocurre aquello que él desea.

Yo soy el silencio incomprensible
y la idea recurrente.
Yo soy la voz de múltiples sonidos
y la palabra de múltiple apariencia.

Yo soy la pronunciación de mi nombre.
¿Porqué me amáis quienes me odiáis,
y me odiáis quienes me amáis?
Aquellos que renegáis de mí, me confesáis,
y aquellos que me confesáis, renegáis de mí.

Aquellos que decís verdad de mí, mentís sobre mí,
y aquellos que habéis mentido sobre mí, habéis dicho verdad de mi.
Aquellos que me conocéis, me ignoráis,
y aquellos que no me han conocido, me conocen.
Porque yo soy el conocimiento y la ignorancia.

Yo soy vergüenza y bravura.
Yo soy desvergonzada; yo estoy avergonzada.
Yo soy fuerza y yo soy miedo.
Yo soy guerra y paz.
Prestadme atención.
Yo soy la deshonrada y la grande.
Prestad atención a mi pobreza y a mi riqueza.
No seáis arrogantes conmigo cuando sea expulsada de la tierra,
y me hallaréis en aquellos que están por venir.

Y no me consideréis en el montón de estiercol
ni os marchéis abandonándome,
y me hallaréis en los reinos.
Y no me consideréis cuando esté exiliada entre aquellos
que han caído en desgracia y en el más remoto lugar,
y no me abandonéis entre aquellos que han de ser asesinados.

Pero yo, yo soy compasiva y yo soy cruel.
¡Estad en guardia!
No odiéis mi obediencia
no améis mi autocontrol.
En mi debilidad, no me abandonéis,
y no temáis mi poder.

¿Por qué menospreciáis mi temor
y maldecís mi orgullo?
Pero yo soy que existe en todos los miedos
y fortalece en el temor.

Yo soy aquella que es débil,
y estoy bien en lugar placentero.
Yo soy inconsciente y yo soy sabia.

¿Por qué me odiáisteis en vuestros concilios?
Porque yo callaré entre aquellos que callan,
y yo apareceré y hablaré.
¿Por qué me odiásteis, griegos?
¿Porque yo soy bárbara entre los bárbaros?
Pues yo soy la sabiduría de los griegos
y el conocimiento de los bárbaros.
Yo soy el juicio de los griegos y de los bárbaros.
Yo soy aquélla cuya imagen es grande en Egipto
y aquella que no tiene imagen entre los bárbaros.
Yo soy aquella que ha sido odiada por doquier
y quien ha sido amada por doquier.

Yo soy aquella a la que llaman Vida,
y vosotros me habéis llamado Muerte.
Yo soy aquella a la que llaman Ley,
y vosotros me habéis llamado Caos.
Yo soy aquella a la que habéis perseguido
y yo soy aquella a la que habéis apresado.
Yo soy aquella a la que habéis temido,
y a mí os habéis unido.

Yo soy aquella ante la que os habéis avergonzado,
y vosotros habéis sido desvergonzados conmigo.
Yo soy aquella que no guarda las fiestas,
y yo soy aquella cuyas fiestas son muchas.

Yo, yo no tengo dios,
y Yo soy aquella cuyo Dios es grande.
Yo soy aquella sobre la que habéis reflexionado,
y me habéis menospreciado.
Yo soy incomprensible,
y habéis aprendido de mí.
Yo soy aquella a la que habéis despreciado,
y reflexionáis sobre mí.

Yo soy aquella de la que os habéis escondido,
y aparecéis ante mí.
Pero cuando os escondáis,
yo apareceré.
Pues cuando aparezcáis,
me esconderé de vosotros.

[fragmentos incompletos]

Y venid a mí quienes me conocéis,
y quienes conocéis mis miembros,
y estableced a los grandes entre las pequeñas primeras criaturas.
Venid a la infancia,
y no la menospreciéis por su pequeñez.
[...]

Yo soy el conocimiento de mi pregunta,
y el hallazgo de aquellos que me buscan,
y la respuesta a quienes preguntan por mí,
y el poder de los poderes en mi conocimiento
de los ángeles, que han sido enviados a mi palabra,
y de los dioses en su edad por mi consejo,
y de los espíritus de cada hombre que existe conmigo,
y de cada mujer que habita en mí.

Yo soy aquella que es honrada y alabada,
y quien es menospreciada con desdén.
Yo soy paz,
y guerra que ha venido por mi causa.
Yo soy extranjera y ciudadana.
Yo soy la substancia y aquella que no tiene substancia.

Aquellos que no están conmigo me ignoran,
y aquellos que están en mi sustancia son aquellos que me conocen.
Aquellos que están cerca de mí me han ignorado,
y aquellos que están lejos de mí son aquellos que me han conocido.

En el día en que me aproximo a vosotros, estáis lejos de mí,
y en el día en que me alejo de vosotros, estoy a vuestro lado.

[fragmentos incompletos]

Yo soy el control y la incontrolable.
Yo soy la unión y la disolución.
Yo soy la permanencia y yo soy la disolución.
Yo soy la que está abajo,
y ellos vienen sobre mí.

Yo soy el juicio y la absolución.
Yo, yo soy la sin pecado,
y la raíz del pecado deriva de mí.
Yo soy lujuria aparente,
y en mí habita la castidad.

Yo soy la voz al alcance de todos
y el discurso incomprensible.
Yo soy una muda que no habla,
y grande es la multitud de mis palabras.
Oidme en la dulzura, y aprended de mi aspereza.
Yo soy la que grita,
y Yo soy expulsada de la faz de la tierra.
Yo preparo el pan y en él encierro mi alma.
Yo soy el conocimiento de mi nombre.
Yo soy aquella que grita,
y yo escucho.

[fragmentos]

Vosotros los derrotados, juzgad a quienes os derrotan
antes de que os juzguen a vosotros,
porque el juez y la parcialidad existen en vosotros.
Si sois condenados por éste, ¿quién os absolverá?
O, si sois absueltos por él, ¿quien os apresará?
Pues lo que habita en vuestro interior es lo que habita fuera de vosotros,
y aquel que os crea en el exterior
es quien moldea vuestro interior.
Y lo que veis en vuestro exterior, lo veis en vuestro interior;
es invisible y es vuestro vestido.
Oídme, los que oís,
y aprended de mis palabras, aquellos que me conocéis.
Yo soy la voz al alcance de todos;
yo soy el discurso incomprensible.
Yo soy el nombre del sonido
y el sonido del nombre.
Yo soy el signo de la letra

[fragmentos incompletos]


Y yo pronunciaré su nombre.
Mirad entonces sus palabras
y todas las escrituras que han sido completadas.
Prestadle atención, aquellos que oís
y también vosotros, ángeles y aquellos que han sido enviados,
y vosotros, espíritus que han sido despertados de la muerte.
Pues yo soy aquella que existe en soledad,
y no tengo a nadie que me juzgue.
Pues muchas son las formas placenteras del pecado,
y la incontinencia,
y las pasiones deshonrosas,
y los placeres fugaces,
que los hombres abrazan antes de la sobriedad
y del regreso a su lugar de reposo.
Y allí me hallarán,
y allí vivirán,
y no morirán de nuevo.

2/6/09

La Cartomancia~ de Olga Orozco

Oye ladrar los perros que indagan el linaje de las sombras,
óyelos desgarrar la tela del presagio.
Escucha. Alguien avanza
y las maderas crujen debajo de tus pies como si huyeras sin cesar y sin cesar llegaras.
Tú sellaste las puertas con tu nombre inscripto en las cenizas de ayer y de mañana.
Pero alguien ha llegado.
Y otros rostros te soplan el rostro en los espejos
donde ya no eres más que una bujía desgarrada,
una luna invadida debajo de las aguas por triunfos y combates,
por helechos.

Aquí está lo que es, lo que fue, lo que vendrá, lo que puede venir.
Siete respuestas tienes para siete preguntas.
Lo atestigua tu carta que es el signo del Mundo:
a tu derecha el Ángel,
a tu izquierda el Demonio.

¿Quién llama?, ¿pero quién llama desde tu nacimiento hasta tu muerte
con una llave rota, con un anillo que hace años fue enterrado?
¿Quiénes planean sobre sus propios pasos como una bandada de aves?
Las Estrellas anuncian el cielo del enigma.
Mas lo que quieres ver no puede ser mirado cara a cara
porque su luz es de otro reino.
Y aún no es hora. Y habrá tiempo.

Vale más descifrar el nombre de quien entra.
Su carta es la del Loco, con su paciente red de cazar mariposas.
Es el huésped de siempre.
Es el alucinado Emperador del mundo que te habita.
No preguntes quién es. Tú lo conoces
porque tú lo has buscado bajo todas las piedras y en todos los abismos.
y habéis velado juntos el puro advenimiento del milagro:
un poema en que todo fuera ese todo y tú
—algo más que ese todo—.
Pero nada ha llegado.
Nada que fuera más que estos mismos estériles vocablos.

Veamos quién se sienta.
La que está envuelta en lienzos y grazna mientras hila deshilando tu sábana
tiene por corazón la mariposa negra.
Pero tu vida es larga y su acorde se quebrará muy lejos.
Lo leo en las arenas de la Luna donde está escrito el viaje,
donde está dibujada la casa en que te hundes como una estría pálida
en la noche tejida con grandes telarañas por tu Muerte hilandera.
Mas cuídate del agua, del amor y del fuego.

Cuídate del amor que es quien se queda.
Para hoy, para mañana, para después de mañana.
Cuídate porque brilla con un brillo de lágrimas y espadas.
Su gloria es la del Sol, tanto como sus furias y su orgullo.
Pero jamás conocerás la paz,
porque tu Fuerza es fuerza de tormentas y la Templanza llora de cara contra el muro.
No dormirás del lado de la dicha,
porque en todos tus pasos hay un borde de luto que presagia el crimen o el adiós,
y el Ahorcado me anuncia la pavorosa noche que te fue destinada.

¿Quieres saber quién te ama?
El que sale a mi encuentro viene desde tu propio corazón.
Brillan sobre su rostro las máscaras de arcilla y corre bajo su piel la palidez de todo solitario.
Vino para vivir en una sola vida un cortejo de vidas y de muertes.
Vino para aprender los caballos, los árboles, las piedras,
y se quedó llorando sobre cada vergüenza.
Tú levantaste el muro que lo ampara, pero fue sin querer la Torre que lo encierra:
una prisión de seda donde el amor hace sonar sus llaves de insobornable carcelero.
En tanto el Carro aguarda la señal de partir:
la aparición del día vestido de Ermitaño.
Pero no es tiempo aún de convertir la sangre en piedra de memoria.
Aún estáis tendidos en la constelación de los Amantes,
ese río de fuego que pasa devorando la cintura del tiempo que os devora,
y me atrevo a decir que ambos pertenecéis a una raza de náufragos que se hunden sin salvación y sin consuelo.

Cúbrete ahora con la coraza del poder o del perdón, como si no temieras,
porque voy a mostrarte quién te odia.
¿No escuchas ya batir su corazón como un ala sombría?
¿No la miras conmigo llegar con un puñal de escarcha a tu costado?
Ella, la Emperatriz de tus moradas rotas,
la que funde tu imagen en la cera para los sacrificios,
la que sepulta la torcaza en tinieblas para entenebrecer el aire de tu casa,
la que traba tus pasos con ramas de árbol muerto, con uñas en menguante, con palabras.
No fue siempre la misma, pero quienquiera que sea es ella misma,
pues su poder no es otro que el ser otra que tú.
Tal es su sortilegio.
Y aunque el Cubiletero haga rodar los dados sobre la mesa del destino,
y tu enemiga anude por tres veces tu nombre en el cáñamo adverso,
hay por lo menos cinco que sabemos que la partida es vana,
que su triunfo no es triunfo
sino tan sólo un cetro de infortunio que le confiere el Rey deshabitado,
un osario de sueños donde vaga el fantasma del amor que no muere.

Vas a quedarte a oscuras, vas a quedarte a solas.
Vas a quedarte en la intemperie de tu pecho para que hiera quien te mata.
No invoques la Justicia. En su trono desierto se asiló la serpiente.
No trates de encontrar tu talismán de huesos de pescado,
porque es mucha la noche y muchos tus verdugos.
Su púrpura ha enturbiado tus umbrales desde el amanecer
y han marcado en tu puerta los tres signos aciagos
con espadas, con oros y con bastos.
Dentro de un círculo de espadas te encerró la crueldad.
Con dos discos de oro te aniquiló el engaño de párpados de escamas.
La violencia trazó con su vara de bastos un relámpago azul en tu garganta.
Y entre todos tendieron para ti la estera de las ascuas.
He aquí que los Reyes han llegado.
Vienen para cumplir la profecía.
Vienen para habitar las tres sombras de muerte que escoltarán tu muerte
hasta que cese de girar la Rueda del Destino.


Para leer más de esta espléndida poetisa, pueden hacer click aqui.

10/9/07

Poema VII - Alegoría

Es hermosa mujer, de buena figura,
que arrastra en el vino su cabellera.
Las garras del amor, los venenos del garito,
todo resbala y se embota en su piel de granito.
Se ríe de la Muerte y desprecia la Lujuria,
y ambas, que todo inmolan a su ferocidad,
han respetado siempre en su juego salvaje,
de ese cuerpo firme y derecho la ruda majestad.

Anda como una diosa y reposa como una sultana;
tiene por el placer una fe mahometana,
y en sus brazos abiertos que llenan sus senos
atrae con la mirada a toda la raza humana.
Ella cree, ella sabe, ¡doncella infecunda!,
necesaria no obstante a la marcha del mundo,
que la belleza del cuerpo es sublime don,
que de toda infamia asegura el perdón.

Ignora el infierno igual que el purgatorio,
y cuando llegue la hora de entrar en la noche negra,
mirará de la Muerte el rostro,
como un recién nacido, sin odio ni remordimiento.


De "Las flores del Mal", de Baudelaire.
Tremendo compendio de infernales poemas.
Los versos de este señor se me hacen embriagadores, tentadores, perversos, sucios y particularmente reales. Baudelaire hace que se me confundan los sentidos.
Me encanta. Es majestuoso en su crudeza.
Lo recomiendo a cualquiera que no lo haya leído [herejes!]
y a cualquiera que quiera un poco de este sabor a rencor.

20/7/07

The Sleeper~ by Edgar Allan Poe

At midnight, in the month of June,
I stand beneath the mystic moon.
An opiate vapor, dewy, dim,
Exhales from out her golden rim,
And, softly dripping, drop by drop,
Upon the quiet mountain top,
Steals drowsily and musically
Into the universal valley.
The rosemary nods upon the grave;
The lily lolls upon the wave;
Wrapping the fog about its breast,
The ruin molders into rest;
Looking like Lethe, see! the lake
A conscious slumber seems to take,
And would not, for the world, awake.
All Beauty sleeps!- and lo! where lies
Irene, with her Destinies!


O, lady bright! can it be right-
This window open to the night?
The wanton airs, from the tree-top,
Laughingly through the lattice drop-
The bodiless airs, a wizard rout,
Flit through thy chamber in and out,
And wave the curtain canopy
So fitfully- so fearfully-
Above the closed and fringed lid
'Neath which thy slumb'ring soul lies hid,
That, o'er the floor and down the wall,
Like ghosts the shadows rise and fall!
Oh, lady dear, hast thou no fear?
Why and what art thou dreaming here?
Sure thou art come O'er far-off seas,
A wonder to these garden trees!
Strange is thy pallor! strange thy dress,
Strange, above all, thy length of tress,
And this all solemn silentness!


The lady sleeps! Oh, may her sleep,
Which is enduring, so be deep!
Heaven have her in its sacred keep!
This chamber changed for one more holy,
This bed for one more melancholy,
I pray to God that she may lie
For ever with unopened eye,
While the pale sheeted ghosts go by!


My love, she sleeps!
Oh, may her sleep
As it is lasting, so be deep!
Soft may the worms about her creep!
Far in the forest, dim and old,
For her may some tall vault unfold-
Some vault that oft has flung its black
And winged panels fluttering back,
Triumphant, o'er the crested palls,
Of her grand family funerals-

Some sepulcher, remote, alone,
Against whose portal she hath thrown,
In childhood, many an idle stone-
Some tomb from out whose sounding door
She ne'er shall force an echo more,
Thrilling to think, poor child of sin!
It was the dead who groaned within.

Traducción

Enjoy!

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